Filosofía y Metodología

El ser humano es una totalidad, un microcosmos en un macrocosmos, pero vive su cotidianidad de forma subjetiva, consciente en su inconsciencia de su participación holográfica en el Universo, del que es parte inherente. Una subjetividad que escapa a las leyes de la medicina convencional porque ésta no puede ser medida y que, sin embargo, es contemplada por las Medicinas Holísticas, que se desenvuelven bajo los postulados vibracionales, cuánticos.

La Homeopatía, al igual que este ser humano global, abarca la totalidad de dicho ser, en sus relaciones íntimas entro lo físico y lo psíquico, y da la respuesta infinitesimal a las manifestaciones psicosomáticas del individuo, encerrado en un cuerpo que se erige como el comunicador entre su mundo exterior y el mundo interior que le sugiere las respuestas.

El sufrimiento humano es debido a la resonancia emocional que nos causan ciertos hechos de índole fisiológica o psicológica y que el contexto sociocultural en el que nos desenvolvemos,  hace que no puedan ser expresados ni desarrollados.

Paracelso consideraba que el entorno es un espejo de la situación de la persona, lo mismo que ésta lo es en los síntomas de su cuerpo. Así pues, la enfermedad no es más que el lenguaje de dicho interior, que aflora a la luz a través de una serie de comportamientos y síntomas que debemos codificar para encontrar una integridad que haga más óptima nuestra vida.

Esta frase de Carl Jung invita a la reflexión:

No curarás tu enfermedad, sino que será ella la que te sane.

El dolor de cada individuo, sea el órgano o función que sea, es un mensaje que el inconsciente nos envía a través del cuerpo para indicarnos que existe un conflicto entre la realidad que hemos programado en nosotros, y el ser que verdaderamente somos.

Descubrir la información que encierran estas señales biológicas, es descubrir la causa primera de nuestros males, encontrar por qué más profundo, alcanzar la auténtica curación y caminar hacia la coherencia entre las dos fuerzas que nos habitan.

El ser humano es más que un conjunto de piezas fragmentadas independientes una de la otra. Somos un todo que posee la información de la historia de la humanidad almacenada en nuestras células. Nuestro organismo está formado por aproximadamente cien mil billones de células: unas mil células por cada estrella de la Vía Láctea.

Resulta interesante recordar las enseñanzas de la antigua Alquimia, en la que se nos habla de la multiplicidad en la Unidad, de la necesidad de separar para reunir, y de la Quintaesencia. Ciertamente existe un paralelismo entre Alquimia y Cuántica, cuyo punto de inflexión es aceptar la teoría de que el ser humano es la manifestación cosmológica del Universo y en él se representan, de forma sincrónica y simultánea, todos los ámbitos de la existencia.

El genoma está desentrañando el hecho de que somos un gran libro histórico cuya información se guarda en el ADN. La evolución ha creado en los organismos vivos «textos genéticos» de acuerdo a patrones semejantes al conjunto de normas y reglas subyacentes en todas las lenguas humanas. A partir de estos textos genéticos se van conformando los diferentes procesos orgánicos.

En este contexto podríamos considerar la enfermedad física como el primer paso de la liberación psíquica y de la individuación (somos únicos y pertenecemos al todo). Es por ello que debemos considerarla como un camino de crecimiento; debemos ser capaces de descodificarla y, finalmente, transmutarla para vivir de forma óptima las constantes metamorfosis que nos conducirán inexorablemente hasta la muerte o principio del retorno.

Somos seres en constante cambio; somos frecuencias de onda que ejecutan una música continua; somos vibraciones en movimiento perpetuo…

Fundamentos de la Homeopatía

Hipócrates nos hablaba de un principio que es vital en Homeopatía: Similia similibus curantur. Y apuntaba que: Una enfermedad debe ser tratada por una sustancia capaz de producir síntomas similares a aquellos que sufre el paciente.

HOMEO = Similar
PATHOS = Sufrimiento

Samuel Hahnemann fue el descubridor de un nuevo sistema de medicina al que llamó Homeopatía, tras entender que lo parecido cura lo parecido.

En 1076 publicó su primer libro en el que decía: Uno debería imitar a la Naturaleza, que en algunos momentos cura la enfermedad crónica por medio de una enfermedad adicional.

Una enfermedad será curada cuando el remedio que es capaz de simularla artificialmente con tanta exactitud como sea posible.

Como Hahnemann utilizaba venenos en sus investigaciones, los fue diluyendo cada vez más, comprobando que cuanto más pequeñas eran las dosis y más diluidos estaban esos venenos, más podía verificar la acción terapéutica. Llegó a diluirlos tanto que ni siquiera tenían una sola molécula original y, sin embargo, su potencia era mayor y el remedio más eficaz. Esto le llevó a pensar que existía una especie de energía sutil que respondía a las pequeñas provocaciones de los remedios ingeridos, permitiendo que el cuerpo se curase a sí mismo. A esta energía la llamó «fuerza vital».

Observó también que para prescribir un remedio, el homeópata debía tener en cuenta el carácter de la persona, su estilo de vida, su historia médica familiar, etc.

Vio que había personas predispuestas a una serie de padecimientos frecuentes, y que debía existir un terreno subyacente de enfermedad, presente en generaciones precedentes a la del individuo, y en correspondencia a las enfermedades de esa época. Así nacieron las diátesis homeopáticas.

A partir de ahí creó el término «Homeopatía» y las diátesis correspondientes, como respuesta curativa a la influencia en el ser humano de esa fuerza vital que lo anima y que tiene un poder de acción sobre él, desde el punto de cuántico.

Dicho ámbito energético es insustancial y no puede tocarse ni percibirse con los sentidos, pero en cambio, actúa sobre el sujeto para que éste resuelva finalmente los conflictos.

Asoc. Water Memory - Filosofía y Metodología

La medicina convencional o también llamada científica, basa los estudios del cuerpo humano desde el punto de vista biomolecular. La diferencia entre ésta y el resto de medicinas complementarias, mal llamadas «alternativas», se basa en que estas últimas tienen en cuenta el terreno biofísico o cuántico (energético) además del bioquímico, puesto que el campo electromagnético en el que estamos sumido, es el primero que recoge y manifiesta el trastorno funcional del individuo.

Todo lo visible no es más que una manifestación de la energía y ésta, como nos diría Einstein, es igual a masa pero en una manifestación diferente.

Todo es información y energía. El ser humano y todo lo que nos rodea es un cúmulo de átomos, compuestos a su vez por partículas subatómicas que interactúan simultáneamente y se interrelacionan unas con otras. Influimos en todo lo que contactamos, porque provocamos constantemente un baile entre electrones que chocan entre sí y generan nuevas formas de energía.

De lo Alquímico a lo Cuántico

Asoc. Water Memory - De lo Alquímico a lo Cuántico

Tratamos de buscar  un nexo de unión entre las antiguas ciencias médicas o tradicionales, cuyo representante mayor es la Alquimia, y la actual Medicina Cuántica.

Medicina sólo hay una y la búsqueda final de la curación es el poder vivir de forma armónica y fluida con un entorno que constantemente está interactuando con todo nuestro ser, un entorno del cual formamos parte y que, a modo de espejo, nos aporta las respuestas.

Medicina Tradicional

La Alquimia ha sido tradicionalmente un método secreto de transformación de los metales usuales en oro, pero también la búsqueda incesante del ser humano para conocer las respuestas, el misterio de la vida y la muerte.

El alquimista es el testigo de una obra que no es más que sí mismo. Es el laboratorio de toda obra; todo se hace y se opera en el hombre. Y para iniciar esa búsqueda hay que comenzar trabajando de semejante a semejante. La medicina alopática trata y opera bien, pero un buen homeópata alquimista intenta curar a través de intentar que el paciente trascienda sus conflictos y realice una transmutación. Curar significa recuperar el centro, aceptando un proceso de cambio.

La Ley alquímica nos dice que la materia es una, única. Se fluidifica y adopta infinidad de formas diferentes que pueden retornar a la materia única. Hay pues dos maneras de hablar de la materia: refiriéndonos a la propiedad de la materia (Física moderna), o al origen de la material (Alquimia).

Para entrar en Alquimia (transformar el plomo en oro), hay que decodificar el mensaje. En realidad el plomo es el hombre viejo, y el oro es el hombre nuevo, renacido a la luz del conocimiento.

La Homeopatía es una ciencia kémica, nos referimos a la Kemicina del ser humano visto como un microcosmos, influenciado constantemente por el macrocosmos donde habita, y que en función de su equilibrada o desequilibrada interrelación, enfermará o se mantendrá en un estado óptimo de salud.

Medicina Cuántica

Tal como lo expresaban los ancianos alquimistas,  todo lo que está hecho en el ámbito físico, se compone de energía e información. Cualquier materia está formada por partículas subatómicas que carecen de solidez y que tan sólo son paquetes u ondas de información y energía.

Un mundo físico hecho de una información-energía que vibra en distintas frecuencias. Los físicos aseguran que únicamente percibimos solidez debido a la sensación que obtenemos cuando los átomos chocan unos con otros.

Todo es insustancial, no se percibe con los sentidos. La mente, el pensamiento, el ego, pertenecen a dicho ámbito.

El doctor Deepak Chopra nos insta a comprender la verdadera naturaleza de la realidad y a aceptar la interrelación e individualidad de todas las cosas. Él nos habla de tres ámbitos de existencia:

●  El ámbito físico: correspondería al universo visible. Un mundo predecible con acciones y reacciones.

●  El ámbito cuántico: todo lo que se percibe en el mundo visible es una manifestación de la energía del ámbito cuántico, compuesto de información y energía.

●  El ámbito no circunscrito: al que también denomina Inteligencia, Conciencia o Ámbito Espiritual. Es la fuerza organizadora que está en todas las cosas.

Todo lo que consideramos como “sólido” no es más que energía. Todo es un conglomerado energético que vibra en simultaneidad. Tal vez ese caldo es lo que Hahnemann definió como una fuerza vital, una energía sutil que no podía captar, pero que mostraba su existencia a través de los cambios que los remedios provocaban en el paciente.

Quizá esta materia visible sea el hombre viejo de los alquimistas, y el hombre nuevo sea el que es capaz de saber que tan sólo es energía e información cuyos paquetes de onda pueden ser modificados con la atención y la intención, siendo capaces de experimentar esta eterna metamorfosis que es la vida y no ponerle frenos que alteren nuestra salud…

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